Adiós a la Reina Pepeada – Yo Soy Venezolano

Adiós a la Reina Pepeada

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La más insigne de nuestras arepas, la insuperable Reina Pepeada, ha quedado huérfana. Su inspiradora, la primera mujer venezolana que le dijo al mundo lo bellas que son nuestras madres, hermanas, abuelas, tías, esposas, hijas, ha partido hacia la eternidad. Falleció Susana Duijm.

PLATO ÚNICO
La reina pepeada es una de las pocas creaciones culinarias venezolanas que tiene partida de nacimiento y fe de bautismo, una historia ya contada pero que es preciso recordar a cada instante, y por escrito, para que quede constancia y no sea borrada ni tergiversada, como se acostumbra últimamente. Fue creada un día viernes de fines del año de 1955 en una famosa arepera ubicada en la Gran Avenida, en la intersección de Plaza Venezuela con el boulevard de Sabana Grande, mucho antes de que el Metro cambiara la fisonomía urbana de ese sector de la ciudad.

Allí estuvo, por años, la recordada arepera de los hermanos Álvarez, a quienes corresponde la autoría de la más popular de nuestras arepas, aunque ahora sea considerada un plato de lujo por lo costoso de sus ingredientes.

La historia comienza con doña María de los Santos Álvarez quien, al morir su marido, a fines de los años cuarenta del siglo pasado, se trasladó con sus hijos desde Trujillo hasta Caracas donde montó un negocio de venta de empanadas en la esquina de Cola de Pato, en El Guarataro. Como muchas mujeres emprendedoras que levantaron familia cocinando, cuando se podía hacer porque existía de todo y no había que hacer colas para nada, tuvo éxito y pronto, con la ayuda de sus hijos, montó otro local cerca de la Plaza Miranda, llamado El Chance.

Abrió una mañana de octubre de 1948 y la primera tostada, como llamaban los trujillanos a las arepas rellenas, se la comió nada menos que un señor llamado Alfredo Sánchez, que vivía cerca de allí y era aficionado al canto, quien sería luego conocido mundialmente como Alfredo Sadel, el Tenor de América, el más grande cantor de Venezuela.

La dinámica de progreso de aquellos años permitió que los Álvarez expandieran su negocio a Sabana Grande, hacia donde crecía la ciudad, bautizada como Hermanos Álvarez. El 20 de octubre de 1955 Carmen Susana Duijm Zubillaga fue elegida como la mujer más bella del mundo en un concurso realizado en Londres, Inglaterra. Los Álvarez, para llamar la atención de los clientes, un día pusieron a una sobrinita vestida como reina de belleza. Uno de los clientes preguntó por qué hacían eso y al saber que era en honor a Susana Duijm exclamó sorprendido y regocijado: “¡Pero si yo soy el papá de Susana! Se las voy a traer para acá”.

Y así fue. Como a las diez de la noche de un viernes se apareció en la arepera y le prepararon una arepa especial hecha especialmente por la señora María y la llamaron La Reina. Lo de pepeada vino después, agregándole el apelativo de pepeada, como llamaban en esa época a las mujeres hermosas.

En esa época la reina pepeada se hacía con carne de gallina (había gallinas), con aguacate (era barato), mayonesa (de cualquier marca) y un componente parecido a una ensalada rusa, que fue lo que originalmente le puso la señora María a la arepa que le brindó a la mujer más bella del mundo aquella noche de 1955 en las inmediaciones de Sabana Grande, cuando todavía se podía circular con seguridad.

Hoy se hace con pollo, aguacate y mayonesa, aunque algunos le agregan petit pois. Mientras lleve carne de ave, aguacate y mayonesa, siempre será una reina pepeada y estará presente en todas las areperas del país, aunque muchos no sepan el origen de esta preparación nuestra, tan peculiar, tan distinguida, tan añorada.

Pienso que una forma de perpetuar la memoria de Carmen Susana Duijm Zubillaga, hija de un trabajador petrolero emigrante de Surinam y de una modesta vendedora de ropa venezolana, es diciendo las cosas por su nombre. La próxima vez que ordene una reina pepeada en cualquier arepera del país, o del mundo, pediré una “Susana Duijm”, la mejor manera de honrar su memoria.

POSTRE
Lo triste, además de su partida, es que en la clínica donde atendieron su emergencia no había los medicamente necesarios para tratarla.

Talcualdigital.com / Miro Popic


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