En Venezuela las bacterias se ríen porque no hay antibióticos para derrotarlas – Yo Soy Venezolano

En Venezuela las bacterias se ríen porque no hay antibióticos para derrotarlas

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¿Cómo se combaten las infecciones en un país sin antibióticos? Los médicos venezolanos han aprendido a encontrar respuestas a pesar del “no hay”. El médico y diputado José Manuel Olivares calcula que la escasez de estos medicamentos llega a 85%

Si Elizabeth, encargada de una farmacia en Caracas, cobrara por responder “no”, ya sería millonaria.

-¿Tiene pastillas anticonceptivas?, le pregunta un muchacho.

-No, mijo. Responde Elizabeth este martes al mediodía.

Pasa el siguiente usuario. Saca un récipe. Pide una lista de medicamentos.

-Nada de eso lo tengo, responde Elizabeth.

-¿Candesartán (antihipertensivo)?

-No tenemos antihipertensivos, admite.

-¿Antibióticos?

-Ninguno, replica.

No hay palabras que describan lo que implica para un país la ausencia de antibióticos. Antes de que Alexander Fleming descubriera la herramienta para matar los gérmenes, la gente moría como moscas por la acción de los microbios, los enemigos invisibles. Pero una vez que se descubrieron los antibióticos la tortilla se volteó, y las bacterias se habían convertido en las grandes perdedoras. Hoy, en pleno siglo XXI, en Venezuela faltan los antibióticos, lo más básico para un sistema de salud.

El esposo de Carola, un escritor de 61 años de edad, necesitaba moxifloxacina de urgencia: siete pastillas. “No había. Tuve que hacer un recorrido para conseguirlo”, relata Carola. Una fundación la ayudó a encontrarlo.

El recorrido del “no hay”

En la conocidísima Botica de Velásquez, ubicada en el centro de Caracas, intentan dar la negativa con una sonrisa, pero pese a ello las usuarias y los usuarios salen con el ceño fruncido. Luis, uno de los vendedores, lo dice clarito: “Antibióticos hay pocos. No hay pediátricos; son los que más están fallando. Nos piden ácido clavunoico con amoxicilina, azitromicina, levofloxacina, y son los tres que más cuesta conseguir”. No hay otro producto que los reemplace. Su labor es barrer con las infecciones del sistema respiratorio. “Lo que le queda a la gente es seguir buscando”.

Luis cuenta que, en sus 15 años de trabajo en farmacias, nunca había visto una crisis así. “Empeoró hace como año y medio”, calcula.

El diputado y médico José Manuel Olivares confirmó a Contrapunto que la escasez de antibióticos supera 85% y afecta, no solo a quienes los buscan en una farmacia en la calle, sino a los hospitales del país. “Esto ha tenido altos y bajos”, especifica. “En el peor momento los antibióticos escasearon en 90%, luego mejoró y escasearon en 70% y hoy la escasez está en 85%”.

-¿Cuáles son las consecuencias?

-Pongo el ejemplo de un hospital. Tienes cuatro antibióticos, cada uno tiene su manera de actuar. Estás obligado a dar el que esté disponible; eso genera resistencia bacteriana, complicaciones médicas.

-¿No tiene sustituto el antibiótico?

-No. Tienes varias gamas, pero si te toca una ampicilina es ampicilina. No le puedes dar otro.

-¿Cómo se está resolviendo la gente con las infecciones?

-Es duro. Le pones el que hay, ves cómo funciona, hay reacciones cruzadas. El paciente se complica.

“Antibiótico no hay”

En la Mini Farmacia de la avenida Lecuna, cerca de la esquina de Curamichate, la encargada advierte que solo tiene cefadroxilo y refiere que están así “desde hace tiempo”. La responsable de otra farmacia, ubicada frente al Nuevo Circo, replica “antibiótico no hay”. Y agrega: “Eso tiene tiempo. Eso ya no es noticia. El tiempo pasa y uno no se da cuenta y ya tenemos tiempo así”.

En una esquina en Plaza Venezuela, uno de los vendedores de la Farmacia Nuevo Siglo ofrece el único antibiótico disponible: amoxicilina, a 2.135 bolívares la caja. En otra farmacia del este de Caracas, la farmaceuta revisa la lista de medicamentos que acaba de recibir. Destacan dos antibióticos: ciprofloxacina y levofloxacina. “Los productos para niños son los más graves ahora”, ratifica. También para ella esta escasez es la peor que ha visto en su carrera.

El riesgo de crear súper bacterias

Con los seres humanos viven varios tipos de bacterias, que son las llamadas “comensales” y que se consideran oportunistas, expone Jesús Pereira, presidente de la Red de Sociedades Científicas Médicas Venezolanas. “Cuando una persona tiene una infección es porque sus defensas bajan, o porque hay una puerta de entrada que permite que la bacteria se pueda desarrollar”, detalla Pereira en entrevista con Contrapunto.

Los antibióticos son medicamentos específicos para matar determinados gérmenes; es decir, un solo producto no las aniquila a todas. Por el contrario, con el uso de antibióticos no indicados se corre el riesgo de sufrir de resistencia bacteriana. Lo mismo sucede si se toma una dosis menor de la indicada. Esta mezcla de factores ha propiciado la creación “de bacterias resistentes”, advierte el médico.

¿Cuáles antibióticos faltan ahora en Venezuela? Todas las cefalosporinas de cuarta generación y los macrólidos, los productos necesarios para infecciones respiratorias, detalla Pereira. “Las infecciones son una condición aguda, y sin el antibiótico adecuado se puede llegar a una infección generalizada y a una sepsis”.

La escasez de antibióticos no viene sola, porque también se necesitan complementos como los protectores gástricos, que tampoco los hay, señala.

…Y sin proteínas

Jesús Pereira pone en duda que Venezuela esté en capacidad de fabricar antibióticos, como lo han dicho algunos voceros oficiales; no solo porque se necesita una materia prima inexistente, sino también porque buena parte del personal necesario ya no está en el país. Critica que el Gobierno regale azitromicina: piensa que es “una medida populista”, porque “la azitromicina no sirve para todo, ya que todos los antibióticos tienen sus especificidad”.

Las importaciones de fármacos sin el control de calidad son causa de inquietud para la red. “Hemos encontrado que, cuando los antibióticos no son hechos en el país y no tienen adecuados controles de calidad”, la persona cree que está tomando una dosis determinada, pero en realidad ingiere menos, y eso contribuye a crear resistencia en lugar de curar. “No estamos en contra de los genéricos, sino en contra de la falta de control de calidad”, aclara el especialista.

Agobiados por la escasez nacional, las y los pacientes tratan de traer antibióticos desde el exterior, que son muy costosos. O tratan de hacerse curas generales, pero “una neumonía no se puede curar sin el antibiótico específico para ello”.

Para Jesús Pereira no es un detalle menor el problema alimentario de Venezuela: bienes muy costosos que las grandes mayorías no pueden adquirir, o alimentos subsidiados y largas horas de cola para obtenerlos. Al bajar la calidad de la dieta de las personas –especialmente por la falta de proteínas- es más difícil que el organismo se pueda defender de las infecciones, diagnostica: “El sistema inmunológico baja, vienen las infecciones como gripes y también otras enfermedades”.

La realidad es que “nos sentimos totalmente angustiados y alarmados, porque al paciente le podemos recetar el antibiótico, y si lo consigue, no tiene la alimentación que necesita”. Como salida inmediata, propone la ayuda humanitaria: “Estamos pidiendo que el Estado active el canal humanitario”. Y, si esas puertas se abren, que los antibióticos estén entre los primeros de la lista.

Contrapunto.com


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