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Alarmados los amantes de las chucherías por el aumento de precios y la escasez en Táchira

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Si conseguir los productos para la dieta diaria se ha vuelto difícil, las “chucherías” están siendo imposibles. Si en las bodegas, donde las vendían relativamente más baratas, hoy están muy caras o casi tan caras como en cualquier kiosco o puesto informal, en los establecimientos formales, donde las hay, están casi incomprables para muchos, si se comparan los costos con el sueldo mínimo que es 15 mil 51 bolívares.

Y es que los amantes de las golosinas están alarmados porque no están pudiendo satisfacer esa necesidad y pareciera que están en una especie de “alerta máxima” y esperando un “milagro”.

“Están especulando mucho, en todas partes, incluso en algunas que no son siquiera bodegas sino puesticos informales, donde un caramelo puede costar fácil 100 bolívares. Eso es exorbitante. Un coco rallado, de esos amarillos que venden en las islas de las avenidas, costaba 20 bolívares hasta hace poco, ahora uno solo cuesta 300 bolívares; una porción de marquesa de “óreo”, que costaba 250 bolívares a principios de año, hoy vale 950 bolívares. El chocolate ha subido tanto, que cuesta lo que un kilo de harina o de arroz, y quién puede dar mil 500 bolívares por eso, si equivale como a tres días de trabajo”, comentó Eduardo Delgado.

Delgado dijo lamentar esa situación porque el médico, como es su caso, le manda a comer una barra de chocolate semanal por las calorías, y también para el estrés y la tensión, pero también es importante para quienes practican montañismo –acota-, porque los mantiene con energía y el organismo activo, no se descompensan y el frío no los afecta tanto.

“Es triste, pero el chocolate está por las nubes, la barra grande está costando 2 mil bolívares, cuando es un producto necesario”, expresó.

Algunas de las consideradas chucherías eran una alternativa para la lonchera de los niños, pues con un jugo y un pedazo de torta, o biscocho empacado con un jugo, era la merienda para los escolares, e incluso un padre le daba 100 bolívares a su hijo para comprarla en la cantina, pero hoy esa opción quedó prácticamente eliminada.

—A mi hija le compraba el paquete de ponqué a 450 bolívares y el paquete de jugo a 600, para la merienda de 15 días; y hoy están a 3 mil y 4 mil bolívares. No puedo comprarlo porque eso representa una quincena de trabajo, ¿y con qué voy a pagar los pasajes, el alquiler y el pago de los demás servicios básicos? Ahora se le hace la arepa y el jugo, y en vez de darle efectivo se compra el pedazo de jamón y se le echa a la arepa, porque ¿qué puede comprar un muchacho con 100 bolívares?— se preguntó un comprador que miraba los precios en una distribuidora de San Cristóbal.

Bodegueros: la situación es crítica

Alirio Sánchez, quien tiene un establecimiento pequeño de venta de chucherías, calificó la situación que vive de crítica, porque es equiparable a la realidad del país.

“Antes de que todo subiera, me ofrecieron el chocolate Hershey›s, de 36 unidades, en 62 mil bolívares, y según lo legal, solamente se puede ganar a los productos hasta un 30 por ciento, sería para venderlo a 2 mil 600, pero quién va a pagar siquiera 2 mil 400 si eso, como barato, representa casi una semana de sueldo”, declaró.

Víctor Fonseca, otro pequeño comerciante, coincide en que “como todo en el país, con las chucherías está bastante difícil, y no es para menos, lo que cuesta un ‘pepito’ ahorita es lo que costaba un paquete a principios de año, igual que un ‘dorito’, que de 30 bolívares está a 400 y 500 y en algunas partes hasta en más”.

—Ya no se puede consentir a la novia con un chocolate porque están extremadamente caros, el más grande de Savoy se vendía a 500 bolívares y se “disparó” a mil 500, el pequeño de 200 bolívares está en 800, y la gente busca una alternativa pero no la consigue. Un Cocosete ya vale hasta 800 bolívares y no se consigue, la “Susy” está saliendo como cuando se abre un paquete y se deja así para comer al otro día, hay chocolates que han desaparecido como los Miramar, o la edición especial de Nestlé— comentó.

Agregó que “al principio se conseguía un producto venezolano que era la Munchy, pero los precios los dispararon igual, ya es igual comprar un ‘pepito’ normal o uno Munchy. En estos días, en la distribuidora, dijeron que el problema es que a los fabricantes les resulta imposible comprar el azúcar; y si lo consiguen tienen que comprarlo inmensamente caro”.

“Nosotros comprábamos unos caramelitos a 4 bolívares, muy ricos, para venderlos a 8 y 10 bolívares, y ya están en 15 para poder venderlos a 20, que tampoco se consiguen, ya lo que se consiguen son productos que no sé cómo, llegan a Venezuela, no son hechos aquí, como los productos Colombina o Bianchi, y hay unos caros que siempre veo mucho porque la gente no los compra”.

Fonseca comentó incluso que “nada de eso lo compran, ahorita de por sí se está viendo que si por ejemplo, la gente compra un ‘dorito’, lo comparte hasta con cinco personas, ya no es un paquete para cada uno sino que pruebe, pruebe, pruebe y listo, con el platanito pasa igual, que está por encima de los 500 bolívares cuando a principios de años estaba a menos de 100 bolívares, una paledonia costaba 150 bolívares pero ahorita está como en 500 y no se consigue”.

Condenados a buscar alimentos

Los bodegueros señalan que hay caramelos, como unos en polvo o que vienen en bolitas, que cuestan entre 100 y 150 bolívares.

“Uno los tiene por los niños, pero igualito se quedan ahí porque no parece caro pero a la larga producir ese dinero es lo que está costando, porque no puede ser que un chocolate valga más que un almuerzo que en Barrio Obrero se consigue en 700 bolívares”.

— ¿La gente está condenada entonces, a no comer chucherías por lo caras?

— En este momento está condenada es a buscar alimentos, tampoco es que se consiga lógica que la gente vaya a comprar un chocolate pudiendo comprar un almuerzo, un kilo de carne o llegar a comprar un kilo de arroz o adquirir algún otro producto necesario para su alimentación. Entonces es mejor para una persona con cinco sentidos y dos dedos de frente, comprar un kilo de arroz, carne, 5 huevos, que un chocolate.

— No obstante, ¿ustedes seguirán en el negocio de las chucherías?

— Por un lado, ya son normales los aumentos para los amantes de las chucherías que al principio se molestaban por el alza de los precios, y el que le gusta viene y lo compra y si no tiene la plata se queda en su casa porque muchas veces no le alcanza ni para el pasaje, pero compran los que no sé cómo, tienen facilidad para poderlo comprar, los otros ponen la cara como cuando se pegan contra una pared y un bate los agarra de espalda. Nosotros por nuestra parte, nos toca comprar lo que consigamos, que casi siempre ha aumentado cada vez que uno va a surtir el negocio, el que quiera trabajar que compre, porque cómo va a hacer uno ahí, tiene que ir comprando poco a poco las cosas, porque si no igualito no tiene nada, y el que no tiene le toca cerrar el negocio –dijo José Medina.

Distribuidores: escasez, frontera y fábricas cerradas

Los distribuidores por su parte, consideran que quienes están sufriendo son los fabricantes de chucherías porque no consiguen la materia prima, principalmente azúcar, aceite, harina y chocolate, según sea el rubro de la chuchería; pero argumentan que la escasez se ha agravado por el cierre de la frontera y el aumento del dólar Simadi.

Explicaron que las ventas en bolívares siguen iguales porque los artículos han subido de precio, pero en cuanto a mercancía invitan a recorrer los negocios para que vea que hay estanterías sin productos, porque no los fabrican por falta de insumos.

—Las ventas se han reducido considerablemente en volumen al punto que un paquete de caramelos de 100 unidades, que valía 500 bolívares hace un año, ahorita está en 2 mil 200, antes la gente venía con una lista a comprar lo que le faltaba en la bodega y “chuliaba” lo que iba comprando, ahora llega con cierta cantidad de dinero a comprar lo que pueda llevarse.

Observan que con la falta de materia prima han cerrado muchas fábricas y estiman que en el Táchira, de diez apenas cinco continúan “guapeando”. Explican que esas quiebras se observan en los anaqueles, donde “la gente podía escoger entre 600 y 700 tipos de caramelos, incluyendo los chocolates, ahora si acaso habrá 30 o 40 ítems, había alrededor de cien variedades de chocolate, ahora hay como diez, algunos ya no vienen, sin hablar de las galletas, que se podían escoger de entre cien tipos, ahorita si acaso hay veinte o treinta variedades; la “Kraker” tiene como seis meses que no se ve, ante había competencia por el compraba y regalaban camisas por la compra”.

Los distribuidores argumentan entre las causas de la crisis en el ramo de las golosinas y chucherías, que “también es que el 70 por ciento de las chucherías eran importadas y ahora la frontera está cerrada, pero por otra parte, está el aumento del dólar de Simadi, que de 12 bolívares pasó a 600, es decir, que un producto estaba regulado a 12 bolívares pero ahora cuesta 600, y hay compañías que no tienen los dólares que les asignan para comprar en el exterior”.

Dicen que la crisis ha redundado también en la reducción de los distribuidores, por lo que ya todo lo venden al detal.

De manera que según los distribuidores, las chucherías no solamente son un producto importante para los niños que son a la final, el consumidor final, también para la sociedad en general porque con el cierre de fábrica y distribuidoras y los problemas del sector, también se ha reducido una cantidad importante de empleo; lo peor –avizoran- es que la situación continuará, “porque las fábricas seguirán cerrando por falta de materia prima, algunas no tienen aceite pero tienen la capacidad para comprarlo aunque sea caro, o el azúcar, pero no todas”.

Lanacionweb.com / Marina Sandoval Villamizar


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