Editorial El Nacional: A Jaua le gusta Tocorón – Yo Soy Venezolano

Editorial El Nacional: A Jaua le gusta Tocorón

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A primera vista no se advierte una relación entre la cárcel de Tocorón y el diputado Elías Jaua, pero puede demostrarse, sin necesidad de forzar la barra, cómo se relacionan con creces. El diputado no tiene vínculos con la administración del penal, ya que de eso se ocupa otra destacada líder del PSUV y su antigua compañera de gabinete, Iris Valera, pero ya veremos cómo se establece aquí la cercanía sin necesidad de mirar a los rincones.

Jaua se opone al revocatorio porque él, su jefe y su partido tienen derecho de gobernar. Es un derecho capaz de superar la angustia de la mayoría de los venezolanos que quieren deshacerse de Maduro. Es un interés superior al que defiende la norma constitucional, que mira a la protección del pueblo ante los malos gobiernos. Es una determinación unilateral y violenta, gracias a la que puede el PSUV oponerse a lo que señala la carta magna, que es a lo que se aferra el pueblo para buscar un destino mejor. Estamos ante un argumento especioso, desde luego, que solo se sostiene en la arbitrariedad de quien lo propone y en las agallas de quienes no quieren soltar el coroto.

Pero, si por un momento le concedemos alguna sensatez a la proposición, miremos un poco hacia las características del gobierno que debe permanecer sin discusión, según el afanoso representante de su partido. Para eso viene al pelo el caso de Tocorón, que ya hemos criticado en este espacio y sobre cuyos afanes publicamos en El Nacional una serie reportajes que descubren las injusticias y las tropelías del régimen que debe desaparecer, pese a la defensa insensata del aguerrido Jaua.

Tocorón no es una cárcel, como lo indican la ley, sino un subproducto de lo que es el gobierno rojito, valga decir, una extensa prolongación de la delincuencia y la corrupción unida con el poder para obtener riquezas. Si se revisa esa cadena de complicidades notaremos con asombro como los eslabones que la forman están integrados por todos y cada uno de los estamentos del poder, empezando por ministros y viceministros sobre quienes debería recaer la dura responsabilidad de meter en cintura a los que permiten que una cárcel se convierta en un supermercado mafioso.

En Tocorón, por dejadez y descuido de Nicolás and company, al purgar condena se hace paralelamente una maestría en negocios de buhonería, narcotráfico al detal y al mayor y, por si fuera poco, hay también seminarios sobre mercado negro. Todo con el apoyo de las autoridades del lugar y de la indiferencia sospechosa del ministerio correspondiente, pero supervisado por los pranes que manejan los detalles de lo que sucede en este presidio transformado en imperio del bachaqueo.

Aquí no hay delincuentes sino “flamantes emprendedores” que venden directamente y también exportan sus mercancías extramuros. A ver si aprenden a manejar empresas exitosas, muchachotes del PSUV, porque el país necesita exportar, Nicolás dixit.

Si Jaua, para oponerse al revocatorio, clama por el derecho de gobernar que tienen él y los suyos, encabezados por Nicolás Maduro, Tocorón salta como una respuesta categórica. Si es para gobernar así lo aconsejable es que se marchen mañana, a más tardar.







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