Chavismo y oposición no salen de la descalificación – Yo Soy Venezolano

Chavismo y oposición no salen de la descalificación

Ramos_Allup_Maduro2
Inicio / Actualidad / Chavismo y oposición no salen de la descalificación

El bombardeo de insultos y palabras malsonantes va de un sector político a otro en el país. Atrás quedó el ejercicio de la “diplomacia nacional”, la alta política y ahora son recurrentes los dimes y diretes que caen en el irrespeto y la vulgaridad.

“Algunos dicen: ‘Pobrecito es un viejito, pero bien coño e’ m…. que es ese viejito, y perverso que es”, expresó el presidente Nicolás Maduro el pasado 1 de septiembre, refiriéndose al presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup.

Cinco días antes, Ramos Allup, bien conocido por su lengua picante y su humor negro, había calificado al Gobierno, en un acto en San Cristóbal, como “régimen coño e’ m….”.

“Por eso es que yo digo que los malvivientes de este Gobierno no pueden haber sido paridos por ninguna mujer (…). Este cagón es tan cagón que ni siquiera vive en La Casona que es donde debe vivir el Presidente, vive sentado en las piernas de los militares (…) Hagamos memoria, el 11 de abril se dirigió el pueblo de Caracas a Miraflores y le bajó los pantalones y todo el mundo vio que estaba capado, ese no era ningún machote”, fueron las palabras de Ramos en alusión al fallecido presidente Hugo Chávez.

Ambos videos han sido reproducidos unas 50 mil veces en Youtube, pero también ambas declaraciones han sido blanco de críticas, sobre todo viniendo de dos personajes que son cabeza de dos poderes del Estado.

Para la socióloga Maryclen Stelling el lenguaje que hemos escuchado de los políticos en los últimos días es “ofensivo, soez, escatológico, que no agrega nada a la política, y en cambio sí le quita altura a la confrontación, además es una confrontación entre dos modelos políticos, dos sistemas económicos, de manera que ameritaría que el debate sea de altura, y el lenguaje en que se ha caído rebaja la calidad de la confrontación que deberíamos tener”.

Hasta hace poco los ataques no pasaban de un retuit o darle “like” a una imagen obscena o “memes” despectivos en las redes sociales, además de las acusaciones entre un sector y otro, palabras como cobarde, culillo, narcoestado, y otras, pero se han subido los decibeles verbales en los últimos días.

El propio gobernador del Zulia, Francisco Arias Cárdenas, hizo un llamado durante su alocución en la marcha del pasado miércoles en Maracaibo: “Le decimos a los sectores que quieren la guerra que dejen las agresiones, que depongan la grosería, cuando se levantan las malas palabras, las manos enseñanzas para los niños, eso es lo que tienen cuando se montan en una tribuna. No hay palabra soez que no les encante repetir para alegrar sus propias vísceras y su propia rabia, para alimentar el odio”, expresó dirigiendo su mensaje únicamente al sector opositor.

Antonio Pérez Esclarín, educador, expuso que toda palabra agresiva se convierte en una degradación del que la usa. “El que utiliza palabras para ofender, realmente esa palabra no solo lo descalifica como político sino como persona humana”.

Para Pérez Esclarín acabar con la violencia pasa por acabar con la violencia verbal, pues el insulto y la ofensa es una incitación.
“La agresión verbal puede ser incluso más terrible que la física, hay insultos que duelen más que bofetadas. Todas las peleas en general comienzan con insultos. Lamentablemente, los políticos, los dirigentes, están incitando a la violencia porque, en definitiva si queremos desarmar a la población tenemos que empezar por desarmar la palabra. Es lamentable que los que ocupan cargos, que deberían ser modelos de trato amable, nos estén dando estos ejemplos tan negativos que están generando un malestar y están echando más leña al fuego”, manifestó.

Éstas actuaciones se presentan en los dos polos. “La política y la democracia implica el reconocimiento del otro, pero también el respeto por el otro, es decir, el otro es un adversario que puede contribuir a la gobernabilidad del país. ¿Qué ha pasado?, que en Venezuela eso se perdió. Aquí es necesario restituir el sentido originario de la palabra política y reconocer al otro”, intervino el sociólogo y politólogo Leoncio Pinto.

Agregó el experto que las opiniones de los dirigentes son muy personales y a falta de tolerancia el discurso se convierte en una agresión verbal de irrespeto por el otro: “Eso de decirse coño e’ madre, cabrón”, expresiones éstas que tienen un costo político para estos dirigentes, argumentó el sociólogo. “La gente lo ve como un discurso soez, vulgar, por parte de quienes nos gobiernan causando rechazo”.

Bajarle el volumen a los micrófonos y conciliar más por la paz del país es lo que esperan los venezolanos.

Panorama.com.ve


YoSoyVenezolano.info

↑ Grab this Headline Animator









También Te Podría Interesar >>

Loading...