Ex ministro de Salud: “Un solo caso de difteria ya puede considerarse epidemia” – Yo Soy Venezolano

Ex ministro de Salud: “Un solo caso de difteria ya puede considerarse epidemia”

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La explicación que Rafael Orihuela, exministro de Salud, le encuentra al regreso de una patología infecto-contagiosa, es que falla la vacunación.

Rafael Orihuela, en sus años de profesor universitario, tuvo en sus aulas -a excepción de Henry Ventura- a todos los ministros de Salud que han pasado por el gabinete de Nicolás Maduro. Los recuerda a todos en sus épocas de estudiantes, porque – dice – eran destacados. “Por ejemplo, Isabel Iturria, mi ahijada de promoción, se graduó con honores”. Eran buenos, subraya, “a pesar de lo que estamos viendo ahora”.

Las vueltas de la vida llevaron a esos alumnos suyos a ocuparse del despacho que él encabezó entre 1992 y 1993, durante el último gobierno de Carlos Andrés Pérez. En esos años tuvo “el honor de despedir del país a la difteria”, una enfermedad que se expande muy fácil y muy rápido: toser o estornudar puede ser suficiente para que un paciente transmita a alguien sano la bacteria que la produce, el Corynebacterium diphtheriae. En Venezuela, insiste, el último caso registrado había sido en 1992: un joven en el estado Zulia que no estaba vacunado. Y opina que el hecho de que la patología haya vuelto al país es producto, justamente, de las fallas en la vacunación.

– A más de un mes de que se denunciara el primer caso de difteria en el país, la ministra de Salud, Luisana Melo, dio al fin una declaración al respecto: que los fallecidos por la enfermedad no eran 23 sino dos. ¿Ese dato qué quiere decir?

-Esa enfermedad tenía más de 20 años erradicada, y un solo caso ya es epidemia. Dos fallecidos dicen que hay posibilidades de que se expanda.

-Usted asegura que durante su gestión como ministro de Salud se había erradicado ¿Qué pasó entre 1992 y 2016?

-Hay dos mecanismos que permiten controlar las epidemias. Uno, el saneamiento ambiental, para enfermedades que se cortan atacando los operadores intermediarios. Es el caso, por ejemplo, de la malaria, el dengue, el chicungunya, el zika. Aquí hay un problema de saneamiento ambiental. Por otro lado, tenemos las vacunas para las enfermedades que se pueden controlar de esa forma. Las vacunas son un programa preestablecido. En el caso de la difteria, ciertamente, hay que preguntarse qué pasó. ¿Se mantenían la vacunación? Se supone que tú aspiras a tener 95% de la población objetivo vacunada, para que no haya un brote. Y cuando llega la enfermedad, se debe cercar para cortarla; pero si llega es porque no se ha estado pendiente.

-Al ser una enfermedad erradicada hace tanto tiempo, ¿tienen los médicos la suficiente preparación para tratarla? ¿Hay suficientes vacunas?

-Yo no puedo asegurar lo segundo, no lo sé. Pero lo que sí sé es que no hay preparación médica, ya esto no se enseña en las universidades porque no existe. Con la malaria pasa lo mismo.

-¿Eso es un factor de riesgo para que avance la enfermedad? Lo que dice supone que no están claros los protocolos para atender a un paciente con difteria

-Claro que es un factor de riesgo. Lo que hay son protocolos copiados hace 24 años, ahora tienes que recordar y volver a enseñar. El primer paciente que hubo de malaria en Venezuela en los últimos 10 años fue un médico, y se murió. Nunca se supo cómo se enfermó ni cómo falleció. Y nadie sospechó que tenía malaria.

-¿Cuál es el riesgo de que se continúe expandiendo la difteria?

-El problema está en el municipio Sifontes, donde también hay malaria. Ahí hay un poco de gente correteando los fines de semana, que se montan en Pariaguán en lo que yo llamo expresos de la muerte, y los dejan allá: llegan familias enteras a tratar de conseguir una pepita de oro para comer un mes. Gente que viene de Colombia, de Brasil. Yo he visto belgas, holandeses, de todo.

– ¿Quiere decir con eso que el foco está en un punto importante para que la enfermedad gane terreno?

– Sí, y es un punto de altísimo riesgo. Por eso hay que cercar los estados orientales. Lo que yo creo que pasó es que debe haber llegado un muchachito infectado de Brasil, y así ha ido rodando. Según la ministra, van dos muertos. Hay una ley que es así: en todas las enfermedades que se transmiten por picaduras, tienes, por cada enfermo diagnosticado, entre 10 y 20 enfermos más. Pero en este caso, que se transmite más fácil, no debe haber menos de dos mil personas con la bacteria. Quien está vacunado y tiene defensas, no tiene problemas; pero el que no, se va a enfermar. Si analizamos los casos de malaria en el estado Bolívar en 2015, de los 157, 20 mil venían de fuera de la zona endémica. Es decir, gente que adquirió la enfermedad allá y se devolvió a su casa. Eso indica la altísima movilidad de esa zona. Y si con la difteria ocurre lo que pasó con la malaria, estamos metidos en un problema serio.

-¿Qué ha pasado con la vacunación contra la difteria?

-En el año 2011 hubo un brote de tosferina, en el estado Bolívar también. Fueron dos mil 500 enfermos, lo que quiere decir que no estaban vacunados contra esa enfermedad. Y la vacuna es la misma: la triple bacteriana, que protege contra tosferina, difteria y tétanos. De modo que podemos decir que desde hace 5 años hay un problema, que hay un poco de muchachos que no están vacunados. La cuenta que yo saco es esta: en el país nacen cerca de 600 mil niños por año, si deja de vacunar por ejemplo a 15% por año, que no es mucho, tendrás una cantidad de personas que 15 años después serán susceptibles de enfermarse. Es decir, la epidemia pone en evidencia las fallas en la vacunación, y esa gente tiene que ser vacunada.

-¿Qué se debe hacer en esta circunstancia?

-Se tienen que fajar a vacunar a todo oriente, de inmediato: en principio a los menores de un año, porque allí la mortalidad es de 20%, y si el brote llega a niños no vacunados de cero a un año, se van a morir muchos. Luego, vacunar a los que van de uno a cinco años. Y también a los que tienen más de 60 años, porque aunque hayan sido vacunados, las vacunas a veces pierden su efecto… Tengo la esperanza de que no ocurra una catástrofe. La campaña de vacunación ha sido intensa, eso es cierto. Porque esto comenzó en abril, hace casi seis meses. Deberíamos estar en caminos de cortar la situación. Yo no sé por qué ocurre esto, porque esta es la vacuna que más se pone el mundo, la triple bacteriana. Eso lo hacía el Instituto Nacional de Higiene antes. Se dejó de producir en el país hace 10 años, y no sé de dónde la compran. O no sé si es que están teniendo un problema con la cadena de fríos, no sé.

Salud en picada
-En mayo pasado, otros ex- ministros de Salud y usted enviaron una carta a la OMS (Organización Mundial de la Salud), criticando contundentemente el panorama general de la salud en Venezuela y la forma cómo el gobierno ha manejado la crisis. ¿Cómo evalúa la situación cinco meses después?

– El panorama está peor, porque se han agregado dos problemas que no son de pequeña monta, pues inciden en las enfermedades sociales y colectivas: el hambre y la entrada de este tipo de patología como la difteria, que desautoriza al país frente al mundo. Esto se va a seguir deteriorando porque no tienen una postura adecuada para resolver, no sólo las cosas de salud, sino la situación en general. La cosa se seguirá poniendo peor, las epidemias igual, la parte de los medicamentos igual.

-Se acaban de graduar cinco mil médicos integrales comunitarios, ¿No podrían estos profesionales ayudar a palear el déficit de médicos en el país?

– Si les haces un examen, no pasan ni 100. El sistema de salud paralelo no sirve, eso hay que eliminarlo para siempre.

Eltiempo.com.ve


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