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José G. Briceño desde el exilio: Narcodefensores: Descaro e inmoralidad sin límites

Gato briceño
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En el lenguaje coloquial del venezolano, cuando alguien intenta defenderte y por el contrario te hunde más, le decimos “con amigos así para quiero enemigos”. A la pandilla que tiraniza a Venezuela ya le dieron el guión para responder lo ineludible, demasiado tardaron en construir un discurso que todos deben repetir como loros y que en teoría debe defender a los narcosobrinos ya declarados culpables por la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York por conspiración para introducir droga en los Estados Unidos de Norteamérica. Estos defensores chimbos lo que hacen es avergonzarnos ante el mundo y quedar como bufones del reinado de su Líder Supremo.

Es importante resaltar, para ilustrar a los que aun los siguen que en sentido general, con el término parlamento se designa a la asamblea de representantes del pueblo de un Estado o región. Sin duda, es una de las instituciones más importantes del sistema democrático por cuanto representa más directamente al pueblo y que obra de acuerdo a los intereses del mismo. Sus miembros son electos por la vía del sufragio universal, libre, directo y secreto y goza de Autonomía plena en lo que se refiere a su autorregulación, presupuesto y estatus de sus miembros.

En virtud de ello, en casi todos los países del mundo, para ser parlamentario no exigen mayores requisitos. En el caso venezolano, de conformidad con lo establecido en el artículo 188 de la Constitución de la República, basta con ser venezolano, mayor de 21 años y haber residido 4 años consecutivos en la entidad correspondiente. No obstante, aunque la constitución no lo señale de manera expresa, los parlamentarios deben tener aptitudes básicas para poder alcanzar el objetivo esencial para el cual han sido escogidos: defender los intereses del pueblo y la soberanía del país. Frente a tan importante misión, los miembros del parlamento, deben tener el don de la comunicación, la capacidad de diálogo y de elaborar con coherencia un discurso. Un debate de altura y sin groseras expresiones son indispensables para fomentar el entendimiento y mantener la paz de una nación.

La esencia de cualquier parlamento del mundo es parlamentar o hacer debates de altura sobre cómo hacer las leyes, control del gobierno y el debate infaltable del acontecer cotidiano de cada nación. Los parlamentarios siempre deben cuidar el verbo porque son la representación genuina de un pueblo y mucho menos cuando lo están transmitiendo en vivo y directo. No importa si su lenguaje es sencillo, llano, si no tuviera alto grado de escolaridad, lo importante es que realmente en su expresión hablada pueda defender los intereses de sus electores y del país en general, no es necesario ofender ni llenar de palabrotas el espacio parlamentario para demostrar su razón.

Sin embargo, y como es usual en él, la intervención del narcodiputado Pedro Carreño, en la pasada sesión ordinaria de la Asamblea Nacional fue, cuando menos, repugnante. El muy sinvergüenza fue capaz de decir lo siguiente: “La DEA hizo el montaje a estos muchachos (…) el imperio quiere acabar con la revolución bolivariana y por eso arremeten contra estos pobres muchachos”, además, aseguró que es “una coñoemadrada contra estos pobres muchachos” y acusó a la oposición de ser “cabrones”, y tuvo el descaro de acusar a la DEA de ser “El mayor cartel de droga del mundo”.

Esta intervención es una vulgar afrenta a la inteligencia del venezolano. ¿Con qué moral, este insolente ladrón de siete suelas, puede afirmar semejante barbaridad?, ¿cómo puede negar la contundencia de las evidencias y las impactantes grabaciones que cursan en el expediente que, por cierto, la defensa no desconoció?, ¿como se puede ser tan cínico y cara dura, de negar las pruebas obtenidas de los teléfonos celulares incautados, las filmaciones, los correos y demás documentos?. ¿Es acaso, mentira que los narcosobrinos confesaron que tenían en el negocio 12 años y son expertos en manipular la cocaína?. Honestamente, este bocón, incapaz, sátrapa y marrullero, lo que buscó fue congraciarse con su patrón, el narcotraficante internacional Diosdado Cabello Rondón.

No podría esperarse otra cosa de un ser como Pedro Carreño, que inició su vida política pública al lado del Chávez después de haber sido botado de la Academia Militar en 1993, por el teniente coronel Enrique Medina Gómez, sin derecho de pensión por corrupto y cinco años después acusado de estafa agravada, cuando el General de división Carlos Julio Peñaloza Zambrano era el director de la Academia Militar. De esa corta carrera militar de 10 años, su mayor reconocimiento es haberse robado hasta los sobrecitos de azúcar que se servían con el café en la cantina de la Academia Militar cuando le asignaron la responsabilidad de administrarla.

Sin embargo, el servilismo hacia el fallecido presidente Chávez le dieron la oportunidad de seguir violando las leyes y robando a mansalva por cuanto cargo público pasa. Así, durante su corta estadía en Platanal, al frente del Ministerio de Relaciones Interiores y Justicia, se hizo famoso por vestir el más lujoso de los uniformes revolucionarios diseñado por Luis Vuitton, adquiridos evidentemente con recursos provenientes del Estado como la partida secreta o en el mejor de los casos con las contribuciones de la corrupción.

También se hizo famoso por su verbo chabacano, su falta de pudor al ofender al disidente y por sus discursos míticos como el de la intervención del imperio a través de los decodificadores bidireccionales de Direct TV. Todas esas virtudes lo convierten, sin duda, en uno de los más fieles esbirros de la Narcorevolución.

Pero la hipocresía y el descaro no se limitan al grupito de jalabolas que están en el Parlamento Nacional, sino que la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, después de un año de la detención de los “muchachitos”, no ha iniciado ni una sola averiguación por la utilización de los bienes e instalaciones del Estado con fines personales y delictivos como la rampa 4 presidencial del aeropuerto Internacional Simón Bolívar (el porte de documentos oficiales de manera irregular como los pasaportes diplomáticos), o la participación de funcionarios públicos (oficiales de la Guardia Nacional, Casa Militar, INAC y personal del aeropuerto) en procedimientos irregulares, permitiendo el ingreso a una zona de seguridad nacional, a personas no facultadas para ello y que usaban esas instalaciones a capricho. ¿Será que la narcofiscal sufre de memoria selectiva y se olvidó que el tráfico de influencias, el peculado o el uso indebido de pasaportes diplomáticos son delitos que deben ser investigados por el Ministerio Público?

Lo cierto es que, unos por lo que dicen y otros por lo que callan, es más que evidente que la Revolución del Siglo XXI, tiene su pilar económico en el tráfico internacional de estupefacientes, en la corrupción y en la inmoralidad de su pregoneros. Ni con la bestial autocensura aplicada por la red de medios controlados por el narcogobierno y sus testaferros se pudo tapar el unánime veredicto de los narcosobrinos.

El guión está claro, decir que esos muchachos fueron engañados, que es una afrenta contra Cilia Flores (…), que el imperio quiere “mancillar el honor” de esta realeza millonaria por robo a la nación y dizque revolucionaria. Además el narcodefensor mas nombrado en el juicio , Diosdado Cabello Rondón le agrega al discurso de la defensa que “la familia no se toca” . Es asombroso de verdad, escuchar esto de quien ordena día a día el agravio, el ultraje y la humillación a cientos de familias a su antojo, a madres desconsoladas viendo que a sus hijos los apresan y torturan por protestar . Es el mismo que ordena que vejen y desnuden a la madre y a la esposa de Leopoldo López para escudriñar hasta la más recóndita posibilidad de conspiración. Quien negocia con capos vive en vilo, quien le cree a esas palabras huecas que hunden cada vez más lo que queda de ese monigote de sistema perverso de destrucción creado en 18 años a costa del sufrimiento de los venezolanos, es porque no ha entendido aun que ellos solo buscan su provecho y beneficio.

El mundo está claro, el cerco y el descrédito internacional no se hizo esperar. Mis conciudadanos no solo cargan la cruz de la crisis económica y social sino el desprecio creciente de una comunidad internacional que cada vez más, rechaza a los venezolanos producto del desprestigio mundial que nos ha dejado el legado del Comandante Eterno.

Mi solidaridad con mis hermanos venezolanos, personas joviales, pacíficas, sinceras y desprendidas como la geografía de nuestro país, sigo cada semana dando la pelea con lo único que me queda MI PLUMA y MI PALABRA.

José Gregorio Briceño
@josegbricenot


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