Editorial de El Nacional: Vuelve la Digepol y el SIFA – Yo Soy Venezolano

Editorial de El Nacional: Vuelve la Digepol y el SIFA

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En la década de los años 60 y 70, los gobiernos ejercían el terror mediante la tortura, la desaparición forzada y el asesinato. Venezolano que caía en manos de estos cuerpos de seguridad nunca llegaba a saber con certeza cuál era el destino que le esperaba: a veces podía ser la libertad, si se contactaba a alguien que tuviera cierta influencia en las alturas del poder y pudiera cambiar la suerte del prisionero.

En otras situaciones se producía un silencio total que impedía conocer dónde estaba la persona desaparecida, si estaba en regulares condiciones o había sido herido, apaleado, mutilado o brutalmente torturado hasta la muerte. Si ocurría esto último lo más seguro era que trataran de fingir un enfrentamiento armado, o desaparecían el cadáver lanzándolo al mar. El caso del profesor Lovera escandalizó a la sociedad entera porque la crueldad sobrepasó todos los límites imaginables. Todavía hoy, a tantos años del crimen, la memoria colectiva se estremece al pensar que existieran agentes del gobierno capaces de cometer tales barbaridades.

Se trataba de una etapa dura y violenta, los enfrentamientos ocurrían a diario en pueblo y ciudades. Campesinos y obreros, estudiantes, maestras y profesores eran las principales víctimas que caían es esta guerra sin cuartel. Las cárceles estaban a abarrotadas de presuntos activistas a los cuales jamás se les llevó a juicio salvaguardando sus derechos y concediéndole la oportunidad a una defensa digna.

Los tribunales militares se encargaban, como hoy, de construir la escenografía y rematar el espectáculo, y la primera víctima era la propia justicia. Hubiera sido un insulto llamar juicio a esos actos tan precarios y bárbaros. Toda esta etapa tan funesta y cruel causó un gran daño al debido respeto a la ley y a la impartición de la justicia.

Ahora, en estos años oscuros del militarismo bolivariano, ha regresado lo que algunos quisieran olvidar. Los cuerpos de seguridad han regresado por la misma senda que habíamos dejado atrás luego de pacificar el país. El país exigió legislar a fondo para modernizar, adecentar y darle credibilidad a una justicia que parecía estar en su fase terminal. Y se hizo el intento pero hoy los cuerpos policiales y sus jefes han dado marcha atrás. Vuelven envilecidos, sedientos por usar la fuerza contra los ciudadanos según sus propios intereses o los de la camarilla gobernante.

Provoca un gran dolor ver cómo jóvenes graduados en las universidades públicas, algunos de ellos con cierto brillo en sus currículos y habiendo sido dirigentes estudiantiles, enfilen sus cañones de guerra contra las universidades, instituciones genuinamente civiles y abiertas al pensamiento crítico.

Anteayer, comenzando el mes de marzo luego de un febrero sangriento y violento, salen los esbirros rojo rojitos a llevarse a empujones e insultos a un digno profesor universitario, de una larga carrera como formador de juventudes, y que jamás ha matado a nadie, ni ha participado en masacre de campesinos ni ha tratado de ocultar su delito enterrándolo en una fosa común, como sí han hecho oficiales y soldados de nuestra querida Fuerza Armada.

Así actuaba la Digepol en los años 60, y el SIFA cuando la dictadura. ¿No les da pena?.

El-nacional.com







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