Las prostitutas del socialismo en América Latina: Por ellas no marcha nadie – Yo Soy Venezolano

Las prostitutas del socialismo en América Latina: Por ellas no marcha nadie

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No falta nunca quien vea a la prostitución como un tema jocoso, que despierta – además del aparentemente obvio morbo – miles de chistes, todos gastados hasta el hartazgo, y aun así, las mismas bromas no parecieran morir jamás.

En las calles de La Habana (tan gastadas y faltas de innovación como los chistes) hay un grupo creciente de mujeres que no reirían ante ninguna de estas gracias. Las hay en toda Cuba, es clarísimo, pero cuando la capital recibe más turistas que el resto de la isla sumada, la concentración es fácilmente entendible.

Ellas son las prostitutas, las jineteras. A pesar de estar por todos lados, nadie sabe exactamente cuántas son – el castrismo no permitiría jamás tal cosa – y sus edades varían: algunas son poco más que niñas, otras tantas peinan ya canas.

La prostitución es tan vieja como las distintas civilizaciones, y en todas ellas, sin importar cuán diversas, ha florecido – incluso desde la ilegalidad.

La prostitución no nació con Cuba (ni con la de los Castro, ni con la de Batista) pero sí ha tenido una relación de amor-odio con las isleñas. En un país castigado por la corrupción primero, y luego por las miserias del comunismo (incluyendo la corrupción, que no pudo escapar a Miami) la prostitución es un método de supervivencia por demás humillante, pero tristemente válido.

En un mundo realmente libre no hay tiempo ni espacio para los discursos pseudo-moralistas. Toda persona – mujer u hombre en edad adulta – debería ser libre de hacer cuanto quiera con su cuerpo, desde tatuarlo hasta comerciarlo.







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