Runrunes de Nelson Bocaranda: Lagrimogénas – Yo Soy Venezolano

Runrunes de Nelson Bocaranda: Lagrimogénas

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Siguen los intentos del régimen de Maduro&Padrino y de Reverol&Benavides por comprar bombas lacrimógenas para seguir atacando a los demócratas pacíficos que se oponen a que esta dictadura se perpetúe para siempre con una asamblea “prostituyente”, totalmente ilegal. Además, rechazada por la inmensa mayoría nacional que incluye cada vez más a funcionarios otrora cercanos a Hugo Chávez. Por eso no se atreven a convocar un referendo consultivo como está establecido.

La represión es el arma que utilizan Maduro y sus secuaces de forma descarada y abusiva violando el derecho a la protesta y los derechos humanos al matar a sangre fría a muchos manifestantes. Tanto que hasta el ministro de la Defensa alzó su voz contra “las atrocidades de la Guardia Nacional” (¿o contra Reverol y Benavides?).

Vuelvo al tema de las bombas lacrimógenas, comprobado como está que algunas fueron disparadas a quemarropa -de frente, a la cabeza o al pecho- provocando la muerte de los impactados. Negadas empresas chinas y brasileras por deudas y Rusia anunciando default venezolano por $ 1.000 Millones en compra de armas, han intentado conseguir fianzas para que se las venda China a la empresa Veximca a cargo del Gral. Giuseppe Yoffreda. Una aseguradora zuliana no aceptó ser fiadora pues no le permitieron saber cuál era el “material de apoyo logístico para la GNB”. Así las cosas, hoy está llegando a Santiago de Chile el Vicealmirante Agustín Adolfo Uzcátegui Rivas (quien viene de ser agregado militar en Bielorrusia y fue secuestrado en Caracas el pasado enero) para tratar de hacer una compra – ¿en efectivo? – a los Carabineros chilenos encabezados por el Gral. Villalobos Krumm. ¿Lo sabrá la presidenta Bachelet? ¡Ahí veremos pues…!

MEDIO
CEMENTO REVOLUCIONARIO:

Un vecino recorrió por varios días una docena de ferreterías y terminó encontrando cuatro de los seis sacos de cemento que necesitaba para hacer una reparación menor en su casa. Su mal estado de ánimo lo generó el hecho de tener que aceptar que un saco de cemento de 42.5 kilos que según el discurso oficial debía costar Bs.6.000 solo lo pudo conseguir a Bs. 17.000, y luego de que cada establecimiento cotizara un precio diferente. Quien se los vendió fue lacónico: “…es un asunto de mafias que controlan la escasez. Las plantas en manos del gobierno están semiparalizadas, producen al mínimo. También muchos nos ofrecen paletas, pero sin factura.” Esto me recordó 2006 en Fuerte Tiuna, desde donde el difunto Chávez se hacía acompañar del presidente de la República Islámica de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, para anunciarle al país otra de las más grandes mentiras o estafas que este régimen castro-comunista le haya presentado a los venezolanos: la construcción de la planta Cemento Cerro Azul, en el municipio Piar del estado Monagas. El anuncio presidencial en cadena contó con la participación del propio Ahmadinejad haciendo preguntas sobre una materia de la cual obviamente no sabía nada, pero implicaba una inversión inicial a favor de su gobierno de 250 millones de dólares, la que hoy ya pasa los $400 millones. Clarito: dólares de los venezolanos para burócratas iraníes (¿recuerdan el cheque en aeropuerto europeo?). La propuesta era tener para finales de 2007 la planta Cerro Azul produciendo cemento con una capacidad de un millón de toneladas. Han pasado 11 años desde ese anuncio sin que hayamos conocido qué mínima cantidad de cemento ha sido producido en ella ni cómo transformaron en chatarra millones de dólares que representó esta otra locura chavista. El presidente Nicolás Maduro, arrastrado en su propia ignorancia y la incapacidad de su equipo ministerial, anuncio en diciembre del 2014 que pronto inauguraría Cerro Azul. Cuando alguien pueda auditar estas acciones encontraremos otro fracaso (¿robo? ¿malversación? ¿estafa?) de lo que Hugo Chávez inventó como su utopía llamada Socialismo Siglo XXI. Para hablar de cemento cualquier país que se respete tiene que reunirse con franceses, españoles, mexicanos, americanos o suizos. No con desconocidos actores ajenos a nuestra propia cultura y perseguidos por el sistema financiero mundial como son las empresas iraníes. Nos explican que las administraciones de todas las empresas cementeras estatizadas por Hugo Chávez están controladas por militares. El actual presidente del conglomerado que las agrupa, la Corporación Socialista de Cemento, es un militar, el G/B Frank Herbert Lynch Dávila, quien llegó a ese cargo el pasado abril. Por cierto, la propia página web de esta “Corporación Socialista” anuncia que “el proyecto Cerro Azul tiene fecha de inicio el 31 de octubre del 2005 y su puesta en marcha con fecha 20 de octubre del 2015”. Sobre este sector tenemos abundante información que nos han suministrado fuentes rojitas asqueadas de la corrupción, ineficiencia y las mentiras del gobierno. Para el ciudadano el poco cemento que producimos es inaccesible, tiene un sobreprecio escandaloso, y para los burócratas de uniforme verde y alma roja representa bolsillos llenos mientras destruyen lo que era para los venezolanos la segunda y mejor estructura industrial del país, después de PDVSA …


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