¿Se vienen más sismos?

Sí. Simplemente por la ubicación geográfica. “California, México, la costa de Guatemala, sumado a Ecuador, Colombia, Perú y Chile, se encuentran en el cinturón de fuego del Pacífico. Somos países altamente sísmicos. Pueden ocurrir en cualquier parte, en diferentes magnitudes y niveles de profundidad”, dijo a la prensa el jefe del Instituto Geofísico del Perú (IGP), Hernando Tavera.

En ese cinturón de fuego, que en América va desde Alaska hasta Chile, las placas marinas y las terrestres convergen y friccionan.

“Los terremotos son un proceso totalmente impredecible”, dice a la AFP el geólogo Patricio Valderrama, experto en desastres naturales. Y advierte: “Muchas de las versiones que se difunden (en redes sociales, sobre un inminente gran terremoto) no tienen el más mínimo asidero”.

Las fallas geológicas

“Los grandes sismos en América Latina son por subducción, es decir, choque de (las) placas” tectónicas marinas con las terrestres, explica Valderrama.

También están las fallas geológicas. “La cordillera de los Andes se levanta constantemente, crece 6 cm al año. Eso genera pequeños bolsones de energía que cuando se liberan crean una falla geológica”, detalla. La falla geológica es una grieta en la tierra.

Chile es un país ejemplar en materia de construcciones antisísmicas y ha soportado recientes terremotos por encima de los ocho grados. Actualmente mantiene bajo observación la falla de San Ramón, una grieta de 30 km de ancho que está activa (se mueve) y, de tener un desplazamiento brusco, puede arrasar Santiago.

“Podría ser en los próximos minutos o podría ser en cosa de los próximos 100 o 1.000 años”, dijo en agosto a la AFP el geólogo Gabriel Vargas.

Recientemente, en el sector de Matucana, Perú, la activación de una falla geológica desató una veintena de sismos en un sólo día, leves y con pocos daños.