Conoce a la diva rebelde que odian los Uribistas con Maria Fernanda Cabal a la cabeza

“Ay Dios mío, esto va a ser un escándalo tenaz” pensó Margarita Rosa de Francisco cuando vio a Amparo Grisales tendida sobre una cama. Ella tenía sólo una bata de seda que apenas la cubría. Tenía 23 años, había sido virreina nacional de la belleza, cuando eso importaba, y un debut de ensueño en la televisión, cuando fue La niña Mencha, la rebelde novia de Carlos Vives en Gallito Ramírez. Se enamoraron y fue la primera vez que la televisión colombiana tenía realeza. Nunca se había visto en este país de televisión en blanco y negro, medio regional, dos jóvenes hermosos haciendo realidad un cuento de hadas. Un matrimonio que duró unos cuantos meses. ¿Quién podía dominar al otro si eran dos fuerzas de la naturaleza”

Era 1988, el año en el que le pasó todo. Su amigo, Mauricio Gómez, la había convencido para que presentara las noticias en 24 horas pero los ataques de risa a los que era propensa, y un perfeccionismo crónico que ha padecido toda su vida, la obligaron a retirarse. Además estaba ese guion que le había pasado Jorge Alí Triana, la adaptación de la novela de Próspero Morales Los pecados de Inés de Hinojosa.

Noviembre de 1988, en la televisión colombiana jamás se había mostrado un cuerpo desnudo. Mucho menos a dos mujeres retozando en una cama. La primera escena que tuvo que hacer Margarita Rosa con Amparo Grisales fue ella frotándole la espalda a su tía Inés en la novela. Lo que pensaba Margarita Rosa mientras acariciaba a la Grisales era “esta vieja parece de madera, ¿qué ejercicio hace?”

La escena, por supuesto, fue un escándalo. Desde ese momento, en la conservadora sociedad colombiana, Margarita fue para los más puritanos una degenerada e incluso le dieron el INRI de lesbiana. Sin pruebas afirmaban que usaban drogas. Sólo les faltó decir que comía bebés, calumnia que le inventaron a otra diva que decía lo que pensaba, la mexicana María Félix, cuyo único pecado fue ir en pantalones negros al entierro de su primer esposo, Jorge Negrete.

Después de Café, donde además del éxito como actriz fue Gaviota, la cantante que vendió millones de discos, Colombia le quedó pequeño a una actriz que había heredado el talento de su papá Gerardo de Francisco, un actor, un poeta, un músico que ahora usa sus redes sociales para difundir su talento. Mercedes Baquero, su mamá, fue una reina de clase y estilo. Una mujer culta que contrastaba con la imagen conservadora de las reinas de belleza en los años sesenta. Se fue para España en donde protagonizó un éxito demoledor, Brigada Central. Encarnando Illona, el personaje de Álvaro Mutis en la película que realizó en cinco países Sergio Cabrera.

Este talante vital ha ido tomado forma en su madurez, ya retirada de la televisión y de la actuación, con irreverencia frente al poder,  y muy específicamente contra el Uribismo y para ello su representante mayor, Ivan Duque. Margarita Rosa twittera es una provocadora que irrita a muchos, con Maria Fernanda Cabal a la cabeza, que la califica de desadaptada, anarquista e izquierdópata

 

Es difícil encontrar una twittera más influyente. Radical y rebelde, como una joven de los años sesenta, se ha ido lanza en ristre contra el orden establecido. Ha dicho, sin desparpajo, que la bandera puede ser un buen trapo para limpiarse el trasero, que nos están burlando en la jeta el gobierno después de nombrar como presidente del Congreso a Arturo Char, recomienda libros, denigra del machismo y se queja por su afición -casi adicción- al ejercicio, lo que la ha transformado en un ejemplo mayor de vida fitness.

No aparece en la televisión y le dijo hace una década adiós a la pantalla, pero su presencia en el pais es total y la voz de Margarita Rosa tiene mas vigencia que nunca. Sus trinos muchas veces son la meor columna de opinión de este país: